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¿Cómo sobreviven las artes en Venezuela? (3)

Juan Carlos Linares-Danza

Luego de dar sus primeros pasos en la danza contemporánea, Juan Carlos Linares ingresó en el mundo del Butoh, en el cual permanece sumergido. Tal vez sea la única referencia de este arte japonés en nuestro país. No es un creador común y corriente, al contrario, posee una basta experiencia forjada por años de estudio y práctica en diversos lugares del mundo.  En Nueva York estudió con los maestros Fleming, Laage y Shiriashi, entre otros. Posteriormente continuó su experimentación en San Francisco y Japón. Hoy en día dirige la compañía Thot, un espacio en Caracas dedicado a las personas que quieran incursionar en esta modalidad de la danza. Con él nos reunimos para explorar su visión en torno al arte en Venezuela  y cómo sobrevive en estos complicados tiempos.

-¿Quién eres?

Soy un ente urbano dedicado a la danza y que ha logrado sobrevivir a todos los embates de la sociedad.

-¿Qué es el Butoh?

El Butoh no tiene definición, no tiene una técnica. Cada quien se ve obligado a desarrollar su propia identidad. Para mí el Butoh es transformación. Primero porque si tú vienes con determinadas técnicas o hábitos corporales, tienes que deslastrarte de todos esos  códigos y eso implica un  transformación. Si bien es cierto que es un arte  de origen japonés que tiene que ver con la oscuridad, con lo denso, con las emociones y la miseria, paradógicamente te lleva a otro lado como la tranquilidad y el bienestar.

-¿Qué fue lo que te enganchó a esta danza tan ajena a nosotros los venezolanos?

Así como es dificil explicar qué es el butoh, también es dificil explicar qué fue lo que me enganchó. Yo solo sé que cuando lo vi por primera vez me enamoré. Eso fue por allá por 1983, en aquellos buenos festivales de teatro que se hacían en Venezuela. Cuando terminó el espectáculo, yo me quedé en la butaca absolutamente impactado. Fue un acto de magia, una cuestión de conexión energética.

-¿Cuál debería ser el rol del artista en relación con nuestra cruda realidad?

El artista debe asumir primero su copromiso consigo mismo. Deber ver el arte como una herramieta para transformarse, mejorarse como ser humano. Y en cuanto a la sociedad, el artista debe crear las bases para que la gente reflexione y se confronte, que se vea reflejada en algo. También puede ser más explícito y plantear con el arte temas relacionados con la cruda realidad en sí, tanto en forma literal como en forma subjetiva.

-Si Venezuela estuviera transitando un ciclo ¿En qué parte del ciclo estaría?

Yo diría que venimos de la decadencia, llegamos a la muerte y seguimos en la muerte.

-¿Cómo sobrevives?

 Doy clases de Yoga diariamente y varias veces al día. Ese es mi sustento y lo agradezco mucho, porque además de los beneficios que te puede ofrecer el Yoga, me da la oportunidad de mantenerme y seguir con mi compañía de danza.  Aunque te confieso que he tenido que dejar de bailar en momentos difíciles, pero siempre la retomo y no es que gane dinero con esto, se trata de experimentarla, vivirla, sentirla.

Mito

Ricardo Ramírez-Escritor y Director de La Fundación La Poeteca

La Poeteca (lapoeteca.com) es una fundación sin fines de lucro cuyo objetivo es difundir la cultura del libro, la lectura y el quehacer poético en Venezuela. Su labor se centra en la gestión de una biblioteca privada, abierta al público en general, que ofrece una amplia bibliografía vinculada con la poesía y donde realizan diferentes actividades relacionadas con la cultura.  Es un espacio privado abierto a las personas ávidas de lugares culturales públicos. Con la intención de investigar su visión en torno al arte en Venezuela conversamos con Ricardo Ramírez, quien además de ser escritor y profesor universitario,  dirige esta estimulante iniciativa.

-Háblame de este espacio tan hermoso.

Es una iniciativa que nadie se esperaba que pudiera surgir en un contexto como el nuestro. Qué vas a hacer tú montando eso, me decían, monta un bodegón.  Sin embargo, es una apuesta que a nosotros nos interesa mucho porque entendimos que hay que volver a los orígenes de ciertas cosas y la poesía es la madre de la literatura, ha estado desde el principio de los tiempos y si hay una carta que tiene nuestra literatura que puedes mostrar sin vergüenza es nuestra poesía. También es un proceso de rescate y aporte bibliográfico. Aquí no llegan libros nuevos, pero nosotros los compramos, un ejemplar, no puedo traer diez para vender, pero aquí está y lo puedes venir a leer de manera gratuita. Ese es nuestro aporte.

¿Hay aires de resistencia política  acá en la Poeteca?

Existe una camada de jóvenes poetas que son asiduos y agradecen la existencia de nuestras actividades. Ellos entienden que la poesía es algo para expresar la situación particular que están viviendo. Bueno, yo tengo 18 años y vivo en este país ¿Dónde está el futuro que yo no lo veo? dicen.  Además no tienen ningún complejo de beber de la tradición, han rescatado poetas tradicionales olividados por los críticos y los traen al presente.

-¿Como cuáles?

Como Miyó Vestrini, Emira Rodríguez, Ida Gramcko, María Calcaño y Teófilo Tortolero.

-Escribiste Maneras de irse ¿Trata sobre huír hacia dentro?

Sí, Maneras de irse trata sobre esas huídas hacia dentro. Al principio se trataba sobre la muerte, esas diferentes formar de irse que tienen los individuos. Pero para mí ha derivado en otra cosa, en una vía de escape para salir de esto y mantener de alguna manera mi salud mental.

¿Cuál es tu diagnóstico de la industria editorial en Venezuela?

La industria editorial quebró en Venezuela. ¿Qué la sostiene? Pequeñas editoriales y fundaciones y una que otra ayuda internacional.  También hay muchos autores que están siendo publicados pero afuera. Yo tengo tres o cuatro novelas que no las he podido publicar.

-¿Crees en el poder transformador de las artes?

Si creo, lo que no creo es que eso tenga que estar vinculado obligatoriamente con lo social. Creo que hay una labor social y es recordarle a la gente que la imaginacón existe, que no te tienes que sentir mal por soñar, por creer en mundos alternativos.

¿Cómo sobrevives?

Mi ingreso principal es lo que me pagan en la Poeteca. También doy clases en la universidad y, bueno, participo en algunas actividades relacionadas con el libro, así me mantengo.


Santos López-Poeta

“Los asesinos llegaron al mercado
Y a muchas casas robándolo todo,
Eran dos hombres bien vestidos,
De cuello blanco, de cuello rojo;
Ordenaron dos filas:
Apartaron a las mujeres y niños en una
Y a los hombres en otra.
Se robaron todo
Y lo que no robaron, lo rompieron”

Este fragmento corresponde a un poema titulado La violencia, del libro Canto de luz negra, la más reciente publicación de Santos López. Un poeta, editor,  gestor cultural y periodista venezolano, también iniciado en la espiritualidad del Äfrica Occidental, siendo este un caso único en nuestro país.   Amablemente nos invitó hasta su residencia para conversar en torno a su arte, el cual viene desarrolando públicamente desde 1980, con más de quince obras en su haber.

– A qué te refieres con luz negra ¿Tal vez a la oscuridad como plataforma para irradiar luz?

Esa podría ser una lectura. Suena como paradógico ¿no?. Pero si partimos del principio que dentro de la propia oscuridad hay un núcleo de luz, y dentro de la luz hay un núcleo de oscuridad, entonces partiendo de esa visión, la luz negra cobra sentido. No es una elaboración mía, lo que hago es retomar la gran tradición sufí que explora la dimensión de la luz en todas sus facetas.

-¿Son pocas las tribus a las que perteneces?

En el fondo los poetas somos unos excluidos. Experimentamos una especie de exilio, ya que exploramos el lenguaje de una manera distinta a la formal.

-¿Te ha servido la poesía para explorar tu mundo interno?

La poesía de alguna manera nos coloca en la encrucijada de irte hacia el mundo o irte hacia dentro. Si escoges irte hacia el mundo, bueno es una elección, pero harás una poesía sin conciencia. Pero si escoges ir hacia dentro de ti, te va a tocar lo que han hecho ya otros poetas, que es experimentar la percepción de lo nuevo. Crecemos con un acondicionamiento feroz, la familia, la escuela, la sociedad, eso nos genera una cantidad de experiencias recurrentes. Pero si logras desapegarte, desacondicionarte, tines la oportunidad de ir hacia la experiencia de lo nuevo.

-La palabra desapego yo la veo como un pico punzante que sale de la montaña más alta. Se dice fácil, pero es complicadísimo ¿no?

Tienes que ir contra la mente y generar dentro de ti la percepción pura como decía William Blake.

-¿Entonces de cierta forma los hombres estamos como ausentes de ese mundo al que tú llamas lo nuevo?

Si. La profundización de la ausencia del ser humano es una nueva enfermedad. La gente está ausente y cada día está más ausente.

-En una realidad tan dura como la nuestra ¿Cuál debe ser el rol del poeta?

La poesía no tiene propósito dentro de una sociedad. Su utilidad no es tal, porque el poeta va contra corriente de todo, incluso contra el lenguaje a pesar de ser su gran amante. La realidad hoy, facturada con las nuevas tecnologías, por los medios digitales, por la crisis del mundo occidental, en medio de este encallejonamiento del hombre, el poeta es como un virus dentro de esa red.

-Hablas del trance como algo muy importante para el poeta  ¿En dónde está uno cuando está en trance?

En la poesía el trance es frecuente. Sin trance estarías copiando o fotografiando la realidad.El trance te da una alteración de conciencia necesaria.  ¿Dónde estás en el trance? Estás en ti mismo, más en ti mismo. Es algo que lo tenemos allí, en nuestro hemisferio derecho. Algo asociado con todo lo que es analógico ¿Me entiendes?

-Una vez yo entrevisté a Jacobo Borges y le pregunté que cómo sabía cuando un cuadro estaba terminado, me dijo que no lo sabía. ¿Pasa lo mismo con la poesía?

Abre el libro que te acabo de regalar para mostrarte, a ver si es la respuesta que quieres. Fíjate, todos estos poemas no están terminados. No puedes pensar en la completud de algo porque el mundo no es así, eso es una ilusión ¿Me entiendes? Es algo que permanece vivo.

-Cómo ves a Venezuela. ¿Estamos terminando un ciclo?

Hay una historia interesante del zen que es buena para ilustrar esta situación. Un hombre se lanza del décimo piso y cuando va por el quinto dice: viste que no ha pasado nada. Bueno, estamos como ese hombre. Todo es así en la vida, la caída es inevitable para todos mientras estemos en este mundo. Si la URRS cayó.

-Publicaste Canto de luz negra en 2018 ¿Cómo hiciste para lograrlo?

Yo hice la propia edición editorial. Le entregué al editor unos ochocientos libros. Me involucré necesariamente, porque las ofertas editoriales que existían en el país para publicar poesía ya no existen.

-¿Cómo sobrevives?

Habitualmente doy talleres personalizados. Me busca gente motivada a la expresión poética y otras interesadas en el conocimiento del alma, del mundo interior, subjetivo. Así sobrevivo.

Culmino esta investigación con un buena sensación. Parecida a la que traje de mi viaje.  Aunque no estoy seguro si Venezuela está  terminando un ciclo o no,  reconozco que en el ámbito artístico hay personas que ya lo iniciaron y desde hace rato, mucho antes que yo. Gente consciente que está en su centro y que más allá de las dificultades sobrevive y expande su arte o su trabajo en beneficio de un colectivo. Personas que no se conforman con la cruda realidad.  Ya sean optimistas o pesimistas, están haciendo algo por cambiar las cosas, por transformar el país. Y si es verdad que el comportamiento se imita y se aprende repitiendo, entonces tal vez haya razones para ser optimista porque, por lo menos en el ámbito artísticos, hay unos cuantos que están dando el ejemplo a seguir y eso es muy valioso.

Leandro Pino
Junho, 2020

“El Dueño del Sol” (foto do banner) e “Mito” de Juan Carlos Linares , Cred-Francois Montalant
Foto de Santos López, Cred – Gala Garrido


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Llegué a Daniel gracias a una sinapsis de la vida. Regresaba a casa y me encontré con una amiga. ¿Cómo estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Sabes de alguien que esté muy activo en las tablas? Una cosa fue llevando a la otra y como yo no creo en las casualidades le presté

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Escrito por

Escuela de Comunicación Social, UCV: Licenciado en Comunicación Social, nivel de eficiencia 1. Tesis de Licenciatura aprobada con la máxima calificación y mención de publicación. Periodista, Guionista, productor y redactor de noticias. Venezuela, pinoleandro72@gmail.com

Últimos comentários
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    “Cada quien se ve obligado a desarrollar su propia identidad. Para mí el Butoh es transformación. Primero porque si tú vienes con determinadas técnicas o hábitos corporales, tienes que deslastrarte de todos esos códigos y eso implica un transformación.”. Ricardo Ramirez

    … lo que podemos llamar configuraciones corporales, mentales y relacionales. Adquierir conciencia de los que nos limitan y, a través del Arte, nos transformarmos en mejores seres humanos.

    Así fue que en nuestro proyecto Mindblackout integramos Arte en el cuerpo,la voz y comunicación…para que los jóvenes aprendan temprano las herramientas de transformación.

    Gracias

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      Qué maravilla de proyecto es Mindblackoout. Adquirir conciencia, integrar y transformarse. Me encaaanta!

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    ¿Dónde estás en el trance? Estás en ti mismo, más en ti mismo. Es algo que lo tenemos allí, en nuestro hemisferio derecho. Algo asociado con todo lo que es analógico ¿Me entiendes? Santos Lopez

    Antes de pasar a la lógica y la narrativa del hemisferio izquierdo … es un lugar enorme donde y/ ambos existen,..

    Obrigada Leandro pelo teu trabalho e partilha

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      Si, un lugar donde no hay “separación”. Un tesoro. Gracias a ti

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